Rutas de escape

Ruta por los Pueblos Blancos y Tesoros Andaluces

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El bello municipio de Ronda es uno de los pueblos blancos de Andalucía (iStock)

Óscar Fernández

Última actualización

Queremos acercarte a una ruta que no nace del imaginario de viajeros actuales, ni del ordenador de soñadores que, con un mapa delante, inventan aventuras sobre cuatro ruedas. No, la Ruta por los Pueblos Blancos y Tesoros Andaluces surge en los cuadernos de viaje de los artistas románticos del siglo XIX. Luce en prosa y en verso, en lienzos que rompían con la estética anterior.

Siete días de blanco impoluto en las paredes, de amores correspondidos (o no), de bandoleros, de leyendas, de Al-Andalus, de herencia bereber en la cultura, el patrimonio o la gastronomía… Tiempo suficiente (sin tiempo que perder) para visitar grandes capitales como Málaga, Cádiz o Sevilla; pueblos cargados de vida presente y pasada (de historia) como Jerez, Medina Sidonia, Vejer de la Frontera o Ronda. También hay espacio para el mar en la ruta por los pueblos blancos: el Puerto de Santa María, Sanlúcar de Barrameda. Y mucho más, porque, en total, se visitarán 20 destinos.

También hollarás la sierra de Grazalema, declarada reserva de la biosfera por la Unesco, calzadas romanas, dibujarás con tus pasos el urbanismo de cascos antiguos de calles estrechas y descubrirás un patrimonio arqueológico que aguarda desde hace 250.000 años. Y qué decir de la gastronomía, estás en Andalucía, con eso basta.

Anímate, “vente pal sur” y recorre los 667 kilómetros de esta ruta apasionante para enamorarte de esta tierra como antaño hicieran tantos. Salta al siglo XIX sin moverte del XXI. Las cosas bellas nunca dejan de estar de moda.

667Km totales

Día 1 Málaga

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Málaga es la capital de la Costa del Sol (iStock)

Un plato fuerte para empezar. Pero también un riesgo. Piensa que te quedan seis intensísimos días por delante, así que trata de que la maravillosa Málaga (su día y su noche) no te atrapen demasiado. La capital de la Costa del Sol es musulmana, es barroca, es Ilustración y Romanticismo, es contemporánea, es luz, es costa… Barrios marineros, restos coloniales, ¡pescaitos fritos!
Son numerosas las rutas que puedes hacer en esta ciudad, cada una con unas huellas del pasado: la romana, la fenicia, la americana. Aprovecha al máximo tu estancia en un lugar que ofrece una variedad cultural, histórica y de ocio realmente abrumadora.
No dejes de perderte en su casco antiguo, de visitar la Catedral y la Alcazaba. Disfruta de las mejores vistas desde el Castillo de Gibralfaro (a ser posible cuando el sol se ponga). Pasea embelesado por la calle Larios y las plazas de la Constitución, del Obispo y de la Merced. Guarda fuerzas, pero las justas, Málaga merece un esfuerzo.

Día 2 Málaga – Marbella – Cádiz

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El Puente Nuevo de Ronda, inspiración de autores románticos (iStock)

Las primeras horas del día han de servir para terminar de visitar la capital malacitana. Una buena opción es recorrer algunos de sus interesantes museos: imperdibles son el de Picasso Málaga, el Centro Pompidou, el Museo Estatal Ruso de San Petersburgo o el Museo Carmen Thyssen.
Y llega ya el momento de arrancar el motor, porque no olvidéis que esta Ruta por los Pueblos Blancos y Tesoros Andaluces es en coche. Por la costa llegaréis a uno de los puntos más turísticos de la Costa del Sol, Marbella, donde disfrutaréis de sus excelentes playas.
Y el tercer municipio visitado hoy es Ronda. Con un componente patrimonial y cultural mucho más enraizado que en la ciudad marbellí, no debes perderte su casco antiguo –declarado bien de interés cultural– la Casa del Rey Moro, el palacio de Mondragón, la Casa de San Juan Bosco, el Palacio de Salvatierra… rincones, esquinas, vericuetos que inspiraron a cientos de autores románticos.
Una buena ruta siempre tiene destacable contenido gastronómico, y aquí viene uno de sus puntos fuertes: disfruta de una exquisita cena regada por los mejores caldos, o, mejor aún, antes de cenar apúntate a una cata de vino en una de las bodegas de la Serranía de Ronda.

Día 3 Ronda – Setenil de las Bodegas – Torre de Alháquime – Olvera – Zahara de la Sierra – Prado del Rey – Villamartín – Arcos de la Frontera

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Las casas blancas de Setenil de las Bodegas están incrustadas en la roca (iStock)

122 kilómetros al volante te esperan en el tercer día de esta ruta en coche por los pueblos blancos. Pero antes de ponerte en marcha, hay que terminar de ver Ronda. Si lo admirado ayer ya te sedujo, para hoy te espera uno de los platos fuertes, pero no de Ronda, sino de todo este viaje: el espectacular “Balcón del Coño”, ¿por qué ese nombre? Porque al asomarte la única expresión que te sale es ¡coño! Es una garganta de 100 metros de profundidad atravesada por el Puente Nuevo. La fotografía desde abajo es brutal, la instantánea desde arriba te deja sin palabras. Bueno, solo sale una, ya sabes cuál.
Ahora sí, partiendo de Ronda entras en la provincia de Cádiz. Prepárate y no salgas de la cámara del móvil porque vas a ver, uno tras otro, una sucesión de pueblos que acabarán por enamorarte. Hasta ocho visitarás, contando con el de origen y el de destino.
Para empezar, Setenil de las Bodegas, cuya postal de casas blancas incrustadas en la roca se graba en tu mente a fuego. En Torre de Alháquime, Overa y Zahara de la Sierra recorrerás preciosos cascos históricos. Tras pasar Prado del Rey, llega el momento de visitar uno de los monumentos megalíticos más antiguos de la Península Ibérica, el Dolmen de Alberite. Solo resta superar Villamartín para terminar esta intensa jornada en Arcos de la Frontera.

Día 4 Arcos de la Frontera – El Bosque – Grazalema – Ubrique – Jérez

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A Arcos de la Frontera se le considera la puerta de entrada a la Ruta de los Pueblos Blancos y Tesoros Andaluces (iStock)

Llega la jornada más larga con 153 kilómetros. Primero iremos hacia el este para conocer el Parque Natural de la Sierra de Grazalema y, posteriormente, hacia el oeste donde se terminará la jornada en Jerez de la Frontera. Antes de arrancar, hay que conocer Arcos de la Frontera.
Se considera que es la entrada a los pueblos blancos. Su fisonomía y encanto actual se debe a los pobladores musulmanes, aunque aún hay restos de los prehistóricos y romanos en el Yacimiento de la Sierra de Aznar. Ese crisol nos ha dado uno de los pueblos más bonitos de España. Las empinadas calles que forman su casco antiguo son un zigzagueante laberinto en el que te puedes perder hasta llegar a la plaza del Cabildo. El Castillo de los Duques, la Puerta de Matrera o la Basílica de Santa María son referentes históricos y patrimoniales de este municipio gaditano.
La siguiente parada es en El Bosque, con su callejón del Duque, la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el palacio ducal o las ruinas del Castillo de Tavizna. No desaproveches la oportunidad de hacer un pan como se elaboraba antaño en el Molino de Abajo.
Estás ya en el Parque Natural de la Sierra de Grazalema –declarado reserva de la biosfera–, y su corazón late en el pueblo de Grazalema. Tradición y modernidad se unen para convertirse en una de las cunas del ecoturismo en España, pero sin perder ni un ápice del encanto de su casco antiguo. Sostenibilidad aderezada con licores, quesos y almendras. Llena la mochila.
Antes de emprender el último tramo hasta Jerez de la Frontera, para en Ubrique, allá donde se unen los parques naturales de Grazalema y los Alcornocales. Famoso por su industria de la piel, debes visitar el yacimiento de Ocuri y los principales restos musulmanes, que son la Fortaleza de Cardela y el Castillo de Fátima.

Día 5 Jerez – Medina Sidonia – Vejer de la Frontera – Cádiz

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Fenicios, romanos y musulmanes pisaron la ciudad del vino y los caballos, Jerez de la Frontera (iStock)

Fenicios, romanos y musulmanes dejaron su impronta en Jérez de la Frontera. Una urbe de edificios singulares y mezclas arquitectónicas. La Catedral o el Palacio del Marqués de Montana… Ese es el Jerez histórico, el que bebe de culturas y tradiciones que allá se asentaron. Esa ciudad convive en perfecta sintonía con el Jerez de los caballos, el toro, el flamenco y, por supuesto, el vino. Noche y día, arte e historia. Otra vez modernidad y tradición en ideal mezcolanza. Visitar la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre y entrar en alguna bodega es casi una obligación.
En Medina Sidonia, también con huellas árabes y medievales, no te pierdas las cloacas romanas, las figuras rupestres del Tajo de las Figuras o los restos del castillo árabe de Torrestrella. Estamos ya en Vejer de la Frontera y sus laberínticas calles, los floridos patios al estilo nazarí y los molinos de viento donde alcanzar un estado de máxima quietud disfrutando de bellos atardeceres.
Y terminamos el día en Cádiz. Mañana será el momento de recorrer y empaparse de la “tacita de plata”. Para hoy te dejamos que empieces a descubrir por qué su pescaito frito y sus tortillas de camarones son famosas allende los mares.

Día 6 Cádiz

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Cádiz fue la primera ciudad de Occidente (iStock)

El sexto día en la Ruta de los Pueblos Blancos y Tesoros Andaluces es todo para ver este maravilloso lugar. La que fuera primera ciudad de Occidente y cuna de la primera Constitución de España lo merece. Porque comer y beber bien es un gran punto a su favor, pero Cádiz es mucho más.
Las catedrales (nueva y vieja), la Torre de Tavira, los castillos (San Sebastián, Santa Catalina…), el mercado central, el barrio del Pópulo, el parque Genovés, la playa de la Victoria. Distribuye las horas cómo te apetezca. Ve intencionadamente a algunos sitios, y deja tiempo para pasear sin rumbo. Vuelve a comer pescaitos, tortillas de camarones y lomo en manteca. Visita el museo, la plaza de las Flores, recorre su paseo marítimo. Ríe, fotografía y sueña en la “tacita de plata”.

Día 7 Cádiz – Puerto de Santa María – Sanlúcar de Barrameda – Sevilla

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Sanlúcar de Barrameda está en la desembocadura del río Guadalquivir, frente a Doñana (iStock)

Más vale que hayas guardado fuerzas, porque este último día no es de transición. Ni mucho menos. Termina de ver Cádiz, si dejaste algo el día anterior, y súbete al coche. El destino final de la ruta es Sevilla, pero, por el camino, te aconsejamos que hagas, al menos, un par de paradas. Todo dependerá del tiempo que quieras estar en Sevilla.
Uno de esos stop sería en el Puerto de Santa María, con 22 kilómetros de litoral. La Ruta del Vino y del Brandy siempre es atractiva, pero luego hay que conducir, así que mejor opta por la arena fina y un apacible paseo. La siguiente posibilidad que planteamos es Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del río Guadalquivir y frente a Doñana. De nuevo la gastronomía se destaca como uno de los principales atractivos, pero antes, disfruta del Barrio Alto con sus estrechas calles y sus palacios aristocráticos. En el Bajo esperan el Palacio Ducal o la plaza de San Roque y las mejores muestras de gótico de la ciudad.
Ahora sí, llega el final, ¡y qué final! El coche se para en Sevilla después de siete intensos días. La capital hispalense merecería una ruta aparta. Disfruta de lo que puedas y quédate con ganas. A Sevilla hay que volver.

Consejos en ruta

  • Prepárate para pasar mucho calor si viajas en verano. Así que ya sabes: ropa cómoda, transpirable y agua.
  • Lleva un calzado cómodo. Muchos de los pueblos que visitarás tienen cascos antiguos con calles estrechas y empinadas.
  • No pidas pescaito en todos los bares. Está claro que es una de las estrellas de la gastronomía andaluza, pero eso no quiere decir que esté buenísimo en cualquier lado. Pregunta y haz caso a las recomendaciones.

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