Rutas de escape

Ruta en coche de Viena a Budapest

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La Abadía de Melk es uno de los monasterios cristianos más famosos del mundo (iStock)

Óscar Fernández

Última actualización

532 kilómetros (que son los que recorrerás en esta Ruta en coche de Viena a Budapest) no parecen muchos para ir sobre cuatro ruedas durante siete días. Sin embargo, la inmensa cantidad de atractivos que tienen todos los lugares que vas a visitar (tanto desde el punto de vista histórico como arquitectónico, cultural o paisajístico) ameritan que se dedique el tiempo suficiente a cada uno de ellos. Ya se sabe que el que mucho abarca, poco aprieta.

En este viaje en coche de una semana descubrirás las huellas que el fastuoso Imperio austrohúngaro dejó durante sus años de vigencia: nació de manera oficial en 1867 y se disolvió en 1919, tras la finalización de la Primera Guerra Mundial. Viena fue el faro que iluminó esta corona cuyo exquisito acervo artístico y cultural es aún hoy perceptible.

Vas a comprobar y a descubrir esos vestigios del pasado en una aventura para la que te recomendamos seguir estos consejos para realizar una ruta en coche. Recorrerás algunos de los destinos más espectaculares en Austria oriental y Hungría occidental, con especial atención, por supuesto, a dos de las capitales más bonitas de Europa: Viena y Budapest.

Sendas ciudades son de visita obligada y habitual entre los viajeros, pero en esta ruta el objetivo es ir un poco más allá. Salirte de lo marcado (sin desdeñarlo ni un ápice) y conocer otros lugares de cuantiosa valía como las ciudades húngaras de Gyor y Veszprém y la austriaca Sankt Pölten. También algunos de los edificios religiosos más increíbles del Viejo Continente, entre los que se hallan las abadías de Melk o de Pannonhalma.

Opulencia, naturaleza, historia (a veces feliz, otras trágica) es lo que te ofrecemos con esta ruta con epicentro en dos de las capitales más bellas bañadas por el Danubio.

532Km totales

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Día 1 Ciudad de origen – Viena

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El Palacio Hofburg fue la residencia de verano de los Hadsburgo durante más de 600 años (iStock)

Acabas de aterrizar en una de las ciudades más espectaculares de Europa. No lo decimos nosotros, sino que es una certeza manifestada por todos: turistas, historiadores o expertos profesionales que destacan a la capital austriaca como un gigantesco monumento, donde la fastuosidad de tiempos pasados entronca milimétricamente con su vertiente de ciudad moderna y perfectamente adaptada al Siglo XXI.

De la Edad Media, y de la mano de los Hadsburgo, le viene a este lugar su magnífico legado en forma de mágicos palacios y señoriales construcciones. Posteriormente, fue el Imperio austrohúngaro y la posición de esta ciudad como elemento basilar del mismo, lo que terminó por configurar su indudable majestuosidad.

Mañana dedicarás el día entero a Viena, pero no vale con un día. Así que, sin tiempo que perder, deja tus cosas en el hotel y échate a la calle en disposición de descubrir una ciudad de cuento. Entra en sus páginas que son callejuelas en excelente estado de conservación, mira, fotografía, alucina con los edificios. Las ciudades se conocen pateándolas y eso es lo que te recomendamos en Viena.

Eso sí, hay lugares que sería imperdonable que no visitaras. En esta primera jornada te proponemos acudir a la Catedral de San Esteban (reconstruida tras la Segunda Guerra Mundial), también al Parlamento, al Ayuntamiento y a la Ópera.
Mención independiente merece el Palacio Imperial Hofburg, residencia de invierno de los Hadsburgo durante más de 600 años. En él hay una capilla, una iglesia o la Biblioteca Nacional Austriaca. También varios museos, entre ellos, el de la rebelde emperatriz Sissi: podrás ver los aposentos reales. Se visitan 19 habitaciones, incluida la del emperador Francisco José.

Todavía queda un poco de tiempo para exprimir al máximo este primer día, y lo mejor es que lo dediques a admirar tres de las construcciones más impresionantes de Viena: la Ópera de Viena, Volksoper Wien (la ópera popular, segunda en importancia de la ciudad) y el Theater an der Wien. Si tienes la posibilidad de ver algún espectáculo en alguno de estos tres espacios, no lo dudes ni un segundo.

Día 2 Viena

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El Palacio de Schönbrunn es una de las construcciones barrocas más bellas de Europa (iStock)

¿Cansado? Más vale que no, porque queda casi todo. Esta es una ruta en coche en la que hay que usar mucho las piernas. A pesar de que el primer día fue intenso, aún no has acabado con la visita de los lugares más increíbles de Viena. Para la mañana de esta segunda etapa te reservamos el Palacio de Schönbrunn. Una de las construcciones de estilo barroco más bellas de Europa.

Fue la residencia de verano de los Hadsburgo, que ostentaron su posesión desde 1569. Tiene 1.441 salas, de las que se pueden visitar 45. Si lo del primer capítulo te pareció brutal, esto te dejará ojiplático. Verás la Gran Galería, las dependencias de Sissi o las de la emperatriz María Teresa y el duque Francisco de Lorena.

En el interior, de estilo rococó, está el Salón de los Espejos, donde un niño prodigio de nombre Wolfgang Amadeus Mozart comenzó a demostrar la genialidad que le ha llevado a pasar a la historia. Nada desdeñable es el jardín barroco, en el que fuentes, estatuas y monumentos harán que sigas sin poder cerrar los ojos.

Una recomendación más antes de darte un poco de libertad: el Palacio Belvedere, de estilo barroco, que fue residencia de verano del Príncipe Eugenio de Saboya. Construido entre 1714 y 1723 está constituido por dos palacios: Alto Belvedere y Bajo Belvedere.
Y ahora ya puedes elegir: dignos de verse son los museos Hundertwasser, que reúne las obras del artista homónimo o el Museums Quartier, un espacio en el que se unen museos, bares y restaurantes.

Pero también puedes seguir paseando por ese pasado imperial que tanto impone, o dar un salto secular e ir a la calle principal de compras: Mariahilfer Strasse. Cuando las horas avancen, no te acuestes sin probar el schnitzel, un escalope con patatas cuya receta tiene cinco siglos de historia. En la zona del triángulo de las Bermudas y del Prater puedes refrescar el gaznate.

Día 3 Viena – Krems an der Donau – Melk – Sankt Pölten – Viena

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La abadía de Melk fue una de las fuentes de inspiración para Umberto Eco al escribir El nombre de la rosa (iStock)

¿Has leído o visto El nombre de la rosa? Si la respuesta es afirmativa habrás sentido esa tensión acompañada de incertidumbre. Ese lóbrego ambiente iluminado por las velas, que te atrapa ante las páginas del libro o la pantalla del televisor. En esta tercera etapa de la Ruta en coche de Viena a Budapest evocarás aquellas emociones, ya que una de las paradas será en la impresionante Abadia de Melk, que inspiró a Umberto Eco al escribir tan grandiosa obra.

Hoy es de esos días dedicados a lugares ajenos a las dos grandes capitales. Toca descubrir fantasiosos espacios. ¿Estás dispuesto?
Sube el coche y, a 80 kilómetros al oeste de Viena, detente en Krems an der Donau. Una ciudad medieval que destaca por su excelente estado de conservación, en la que, además de pasear, has de visitar el Ayuntamiento, la columna Dreifaltigkeeitssäule y las iglesias de San Vito y Bürgerspitalskirche.

Para llegarás hasta allí habrás conducido por el Valle del Danubio (otra experiencia más). A partir de este primer stop entras en la zona de Wachau, en la que dicho valle está repleto de bellos paisajes, coquetos pueblos, castillos y viñedos. A menos de 90 kilómetros de Viena (y a unos 30 kilómetros de Krems an der Donau) está el lugar que tanto ansiabas pisar: la Abadía de Melk.

Uno de los monasterios cristianos más famosos del mundo. Es un edificio barroco cuyo aspecto actual data del siglo XVIII, aunque existía ya en el XI, cuando fue regalado a los monjes benedictinos. De hecho, fue en esa época, en plena Edad Media, cuando alcanzó la fama que aún hoy ostenta por la valiosísima colección de manuscritos que guarda su biblioteca. Es, por supuesto, una de las estancias que hay que visitar, también impresionan los frescos de la Iglesia y embelesa la vista panorámica del Danubio y la ciudad de Melk que desde ella se logra. Después de la abadía, y antes de subirte al coche, date un paseo por Melk.

Tercera parada del día antes de regresar a Viena: si la anterior fue impresionante, prepárate, esta tercera fase de la ruta es de las más alucinantes. Llegas a Sankt Pölten, la ciudad más antigua de Austria, fundada en 771. Es la capital del estado de la Baja Austria y dispone de un vasto escaparate de restos barrocos, además de varias construcciones realmente atractivas: el Instituto de la Virgen, el convento de la Orden de las Carmelitas o los castillos de Wasserburg y Okserburg. Visita la plaza de la Ciudad y levanta la vista para ver la Columna de la Santísima Trinidad.

Estás a 65 kilómetros de Viena. Cuando termines de fotografiar (hace unos años hubieras gastado unos cuantos carretes) vuelve a la capital austriaca para disfrutar de tu última noche allí. Ya sabes lo que puedes hacer. Y eres consciente, también, de que mañana sigue esto. Así que sin excesos.

Día 4 Viena – Gyor (Hungría)

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Gyor es la primera ciudad húngara que visitarás en esta Ruta en coche de Viena a Budapest (iStock)

Despídete de la maravillosa Viena y de Austria, porque hoy cruzarás a Hungría. Para ello, toma la A4 hasta la frontera y, después, la M1 para llegar a Gyor. Esta será la primera ciudad húngara que hollarás. Su creación se debe a los celtas y ahora es una urbe universitaria consolidada como uno de los principales destinos turísticos de Hungría. Está a unos 120 kilómetros de Viena y a casi la misma distancia de Budapest.

Los restos barrocos son muy perceptibles en este lugar, cuyo casco antiguo se alza en la colina Káptalan, allá donde confluyen el Danubio, el Rába y el Rábca. El Püspökar (residencia de los obispos), la torre del siglo XIII o la capilla gótica de Dócz, son algunas de las construcciones más interesantes, además de su catedral y la iglesia benedictina de San Ignacio de Loyola.
Destaca de esta ciudad su pasado con distintos moradores, desde los celtas hasta los magiares pasando por los romanos. Y los restos de su presencia perviven aún gracias a una magnífica conservación que la hizo merecedora del Premio Europa en defensa del patrimonio artístico. Galardón que recibió en 1989.

Día 5 Gyor – Abadía de Pannonhalma – Veszprém – Budapest

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200.000 turistas visitan cada año la Abadía de Pannonhalma (iStock)

Llega el quinto día de la Ruta en coche de Viena a Budapest. Una jornada importante porque arribarás al último destino de la ruta (y qué destino): Budapest. Pero antes, por el camino, hay mucho que ver. Y muy impresionante.

La primera parada, para la que tomarás la carretera 81 en dirección sur desde Gyor, es la Abadía de Pannonhalma (200.000 personas de media la visitan cada año). Se construyó en 996 y es patrimonio de la humanidad por la Unesco. Quien impulsó su construcción fue Geza, primer príncipe magiar en convertirse al cristianismo. En su biblioteca hay 300.000 ejemplares, entre los que se encuentra el manuscrito más antiguo de Hungría. Todavía viven algunos monjes en este lugar, que es el monasterio benedictino más importante de Hungría, y en el que no debes perderte la iglesia, el claustro y su Porta Speciosa.
Y de aquí, por la carretera 82, a Veszprém y su amplio patrimonio religioso y monumental. Este se aglutina, sobre todo, en el casco antiguo (al que accederás por la Puerta de los Héroes) allí están la Catedral de San Miguel y el edificio religioso más antiguo de Veszprém, la Capilla de Gisela. No te pierdas el Palacio Arzobispal, barroco del siglo XVIII. Antes de marchar a Budapest, prueba una de las exquisitas tortas tradicionales húngaras.

Carretera A8 (primero), Autopista M7 (después) y, tras 115 kilómetros, estarás en Budapest. Mañana llegará el día para conocer la otra gran capital de esta ruta. De momento, aprovecha para seguir degustando lo mejor de la comida húngara.

Día 6 Budapest

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La bella Budapest desde el Bastión de los Pescadores (iStock)

Penúltimo día para conocer Budapest, “La perla del Danubio”, una de las ciudades más bellas de Europa. Son variados sus atractivos, y, en gran medida, están marcados por su pasado. Por ejemplo, de visita inexcusable es el tercer Parlamento más grande del mundo. Se construyó entre 1884 y 1902 en la Colina de Buda, a la orilla Pest del Danubio, es de estilo neogótico y tiene 691 estancias. El Salón de la Cúpula y las habitaciones a su alrededor, la Sala del Consejo Adjunto o el Salón de los Diputados son algunas de las que visitarás.

También en la Colina de Buda está otro de los edificios memorables de esta ciudad. Es el Bastión de los Pescadores, cuya construcción finalizó en 1902, con sus siete torres en honor a las siete tribus fundadoras de Hungría. Es de estilo neogótico y neorománico y, desde su punto más alto, se obtienen unas increíbles vistas de Pest y del Parlamento.

235 metros de altura tiene el Monte Gellert. Arriba espera “La Estatua de la Libertad”, que se levantó en recuerdo de la conquista soviética de Hungría durante la Segunda Guerra Mundial. Está en el mismo lugar en el que, hasta 1992, había una estatua de un soldado soviético, que se llevó al Parque de las Estatuas. Cerca está también la Ciudadela de Budapest, erigida por los austriacos en 1850.

Patrimonio de la humanidad son las dos principales vías de Budapest: Váci Utca (en Buda) y la Avenida Andrássy (Pest). En esta segunda encontrarás la Ópera, la plaza Erzsébet y la plaza de los Héroes, allí está el Memorial del Milenio, también en honor de las siete tribus magiares.

No dejes de cruzar la historia en el Puente de las Cadenas, uno de los más antiguos que unen Buda con Pest. Formando con este puente un conjunto impresionante está el Castillo de Buda, también conocido como Palacio Real, que alberga la Galería Nacional Húngara y el Museo de Historia de Budapest. Entre los museos, tampoco dejes de visitar el Holocaust Memorial Center.
Lo último que te recomendamos (dentro de lo imprescindible) es la Basílica de San Esteban, en honor Esteban I (primer rey de Hungría) y que es el edificio religioso más grande de Hungría.

El resto lo dejamos al albur de tu intuición. Pasea, conoce, siente la historia en una de las capitales más espectaculares del Viejo Continente.

Día 7 Budapest – Ciudad de origen

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En Budapest finaliza esta mágica ruta en coche por Austria y Hungria (iStock)

Así se acaba esta magnífica Ruta en coche de Viena a Budapest. Un recorrido mágico por la historia, en el que has descubierto la opulencia del Imperio austrohúngaro, la barbarie nazi, bellos paisajes y pueblos de cuento, abadías que atrapan y dos de las capitales más increíbles de Europa.

Guárdalo en la memoria, en tu alma y en tu diario vital. Y sigue viajando, porque es la mejor manera de soñar despierto, de aprender, de conocer y de desdeñar los prejuicios. ¿El próximo viaje a dónde? ¿Qué te parecería cruzar el charco y hacer, por ejemplo, la Ruta Maya del Yucatán?

Consejos en ruta

  • Para rodar por las autopistas austriacas deberás comprar una viñeta, que es un adhesivo que se coloca en la luna delantera. También te será necesaria (la correspondiente a este país) en las autopistas M1, M3, M5 y M7 de Hungría.
  • En Hungría, las multas de tráfico se pagan al momento en la moneda local y la tasa de alcohol permitida es de 0,0 g/l. Las sanciones por conducir bajo los efectos del alcohol son cuantiosas.
  • Aunque viajes en verano, lleva siempre contigo ropa de abrigo.
  • En Austria son muy estrictos con los horarios, así que no esperes que te den de cenar a la hora que irías en España. Ni mucho menos
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